Pero si bien estadísticamente es probable que existan otros mundos habitados, también estadísticamente es muy improbable (o prácticamente imposible) que dos civilizaciones de distintos mundos se encuentren.
En primer lugar, ya desde el principio, es improbable que en un planeta determinado, elegido al azar, surja algún tipo de vida. Y aún mucho más improbable, si surge, que lo haga medianamente “cerca” de otro planeta donde también surja vida (donde “cerca” significa pocas decenas de años luz).
Nota al margen: lo cual no significa que la aparición de vida sea un milagro de un dios; todo lo contrario, milagro sería que hubiera vida en muchísimos planetas que no tuvieran las condiciones suficientes, en lugar de en sólo uno conocido hasta el momento. Además, es totalmente egocéntrico pensar que el planeta está adaptado a nosotros. En realidad, nosotros somos los que estamos adaptados al planeta. Es como si un determinado tipo particular de pez dijera “Yo no estoy adaptado al mar, el mar entero es el que está adaptado a mí. Todo el mar y todo el universo podrían haber sido distintos de infinitas maneras, pero yo no podría haber sido distinto de como soy, dada mi gran importancia. Por lo tanto es obvio que, si yo puedo vivir en el mar, es el mar el que está adaptado a mí, y no yo al mar. Y en conclusión, es evidente que debe existir un dios que haya diseñado todo, todo, todo pensando en mí. Los cocodrilos, los humanos, los caballitos de mar, y todas las demás especies que viven o se han extinto son sólo “extras” que sirven de complemento a mí”.
Pero no me quiero ir por las ramas. Retomando el hilo, si aparece vida en un planeta, aún es mucho más improbable que, además, alguna especie en alguna época desarrolle características que le permitan investigar y descubrir leyes científicas, y utilizar ese conocimiento para inventar tecnología, como nosotros los humanos de este planeta. Sería como esperar que en otro planeta surgieran también razas muy parecidas a perros chihuahua o pastores alemanes en particular.
Y si sucede, todavía es más improbable que esa raza pueda utilizar su tecnología para comunicarse con la civilización de otro planeta, para empezar debido a que ambas civilizaciones serían tremendamente distintas entre sí. Porque si es de esperar que las formas de vida de los mares sean distintas a las de los bosques, con mucha más razón, será de esperar que las formas de vida extraterrestres sean distintas a las de la Tierra. Y cuando digo distintas, quiero decir “realmente” distintas; no como en la mayoría de las películas, donde los extraterrestres suelen aparecer como humanos retocados; más petisos o más altos, un poco deformados, de distinto color y con extremidades similares pero en distinto número; o en todo caso, como mucho, como mezclas de humanos y animales terrícolas. No. Realmente distintos. Tal vez tan distintos que cualquier intento de comunicación y desciframiento mutuo resultaría frustrado; tal vez nosotros los veríamos como “hongos raros e inexpresivos” a ellos, y ellos como “hongos raros e inexpresivos” a nosotros.
Y esto sin hablar de la enorme distancia que habría que saltear. Claro que está la típica respuesta mágica de: “tienen tecnología tan avanzada que esa distancia no les significa nada”. Pero también hay que contar que, para empezar, ambas civilizaciones no sabrían recíprocamente dónde se encuentran o ni siquiera si existen. Como escribía Carl Sagan en su libro Cosmos:
Si hace una gran cantidad de años emergió a 200 años luz de distancia una civilización avanzada viajera de las estrellas y no estuvo antes aquí, no tendría motivos para pensar que en la Tierra haya algo especial. No hay objeto de la tecnología humana, ni siquiera transmisiones de radio a la velocidad de la luz, que haya tenido tiempo de recorrer 200 años luz. Desde su punto de vista todos los sistemas estelares próximos tienen más o menos igual atractivo para la exploración o la colonización.
Una civilización técnica emergente, después de explorar su sistema planetario original y de desarrollar el vuelo espacial interestelar, empezaría a explorar de modo lento y por tanteo las estrellas cercanas. Algunas estrellas carecerán de planetas adecuados: quizás todos serán mundos gaseosos gigantes o diminutos asteroides. Otros contarán con un séquito de planetas adecuados, pero algunos estarán ya habitados o la atmósfera será venenosa o el clima inconfortable. En muchos casos los colonos tendrán que cambiar un mundo o como diríamos en casa, terraformario para hacerlo más adecuado y benigno. La reingenierización de un planeta exigirá tiempo. Ocasionalmente se descubrirá o se colonizará un mundo favorable de entrada. La utilización de los recursos planetarios para construir localmente naves interestelares será un proceso lento. Al final una misión de exploración y colonización en segunda generación partirá hacia estrellas no visitadas todavía. Y de este modo una civilización podrá abrirse paso lentamente entre los mundos, como una enredadera.
Es posible que en una época posterior, con colonias de tercer orden u orden superior desarrollando nuevos mundos, se descubrirá otra civilización independiente en expansión. Es muy posible que hubiera ya contactos por radio o por otros medios remotos. Los recién llegados podrían ser un tipo diferente de sociedad colonial. Es imaginable que dos civilizaciones en expansión de exigencias planetarias diferentes se ignoren mutuamente, y que sus formas afiligranadas de expansión se entrelacen sin entrar en conflicto.
Ambas podrían cooperar en la exploración de una provincia de la Galaxia. Incluso civilizaciones próximas podrían pasar millones de años en empresas coloniales de ese tipo, conjuntas o separadas, sin tropezar nunca con un oscuro sistema solar.
Pero la cuestión es que, más allá de todos estos factores y dificultades, el mundo está lleno de avistamientos de OVNIs, como todo el mundo sabe. Fotos, videos, testigos, relatos, etcétera. En Internet se puede encontrar de todo. YouTube está lleno.
Pero esto, por una razón de espacio, continúa en la segunda parte del artículo.
2 comentarios:
Qué bueno que por fin, pudiste dedicarte de nuevo al blog, Ras, se te extrañaba!
Como siempre has propuesto un tema apasionante, una de las grandes preguntas: estamos solos?
Creo que cualquiera de las dos respuestas posibles, es apabullante.
Si en verdad estamos solos en esta inmensidad, qué tremenda resposabilidad; qué idea tan difícil de aceptar, solos !!
Y, si hay otro tipo de seres pensantes, en cualquier rincón de este universo, pues, aunque nunca entremos en contacto, también sería un hecho impactante.
Un gran abrazo.
31 de agosto de 2009 12:41
Antares: Sí, cualquiera de las dos ideas son bastante impactantes, según por donde se la mire a cada una.
Y justamente el mundo está lleno de gente que se inclina por una o por otra basándose exclusivamente en el impacto que le producen. Los ufólogos, en un extremo, no soportarían la idea de estar solos y satisfacerse con los asuntos de esta humanidad "no-ideal". Y muchos religiosos conservadores, en el otro extremo, no soportarían la idea de no ser los "unicos hijos de papi Dios".
Creo que, en cuanto a las relaciones personales, es importante tener en cuenta las emociones y sentimientos. Pero, en cuanto al desciframiento objetivo de cómo es el Universo, guiarse por las emociones y sentimientos (en lugar de por las pruebas) conduce al retraso más que al progreso... ya que nos hace arraigarnos a las ideas que más nos gustan, y luego, si se demuestra que son falsas (que generalmente sucede), trae problemas como los de Galileo o Darwin.
Muchos saludos!
10 de septiembre de 2009 19:33
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